Dos veces al año, los participantes acuden al centro de formación para participar en una jornada de formación basada en escenarios. Durante cada jornada, se repasan diferentes elementos de varios módulos del BST. Estas jornadas se centran en la aplicación de habilidades y competencias prácticas en situaciones realistas. Para preparar a los participantes, el formador comienza con una sesión de «caja de herramientas» para evaluar su nivel actual de conocimientos y explicar cómo se utilizará el material de formación.
Gracias a su formato basado en situaciones prácticas, la planificación resulta mucho más sencilla. En lugar de que los empleados se ausenten durante toda una semana para asistir a un curso intensivo de actualización, solo tienen que acudir al centro de formación una vez cada seis meses. Este enfoque también es más eficaz, ya que las sesiones de formación periódicas ayudan a los participantes a mantener el nivel requerido de conocimientos, habilidades y competencias a lo largo del tiempo. La formación basada en situaciones prácticas ofrece precisamente esta ventaja.
Transcurridos 24 meses, y tras completar con éxito las cuatro jornadas de formación en situaciones simuladas, se renovarán cuatro de los cinco certificados BST.