Seguridad contra incendios a bordo: tipos de incendios, extintores y equipos de respiración para la gente de mar
El incendio es una de las emergencias más peligrosas que pueden producirse en el mar. A diferencia de los incidentes en tierra, los incendios en los buques se producen en espacios reducidos, donde las opciones de evacuación son limitadas y los tiempos de respuesta son fundamentales. Por este motivo, la gente de mar debe comprender cómo se inician los incendios, cómo se propagan y cómo actuar con rapidez utilizando el equipo adecuado.
Los programas de formación, como el curso de prevención y extinción de incendios (FPFF) del Convenio STCW, ayudan a los tripulantes a desarrollar estas habilidades esenciales mediante clases teóricas y ejercicios prácticos. Más allá de los requisitos de certificación, comprender el comportamiento del fuego y conocer las herramientas de extinción puede marcar la diferencia entre controlar un pequeño incidente y enfrentarse a una emergencia grave a bordo.
Conceptos básicos sobre los incendios a bordo de buques
La mayoría de los incendios se producen cuando se dan tres elementos: calor, combustible y oxígeno. A esta relación se la suele denominar «el triángulo del fuego». Si se elimina cualquiera de estos elementos, se detiene la combustión y se apaga el fuego.
En los buques, la presencia de combustibles, sistemas eléctricos y espacios de máquinas cerrados aumenta el riesgo de incendio. Las salas de máquinas contienen líquidos inflamables, el cableado eléctrico recorre todo el buque y las zonas de alojamiento contienen materiales combustibles comunes, como ropa de cama y mobiliario.
Dado que estos materiales se comportan de forma diferente al arder, los incendios se clasifican en varias categorías.
Los diferentes tipos de incendios a bordo
La clasificación de los incendios ayuda a determinar qué método de extinción es el más eficaz.
Los incendios de clase A afectan a materiales combustibles comunes, como madera, papel, tejidos y plásticos. Estos incendios son habituales en zonas de estar o en espacios de almacenamiento. Los métodos de extinción a base de agua suelen ser eficaces, ya que enfrían el material en llamas.
Los incendios de clase B se producen con líquidos inflamables, como combustible, aceite lubricante, pinturas o disolventes. Estos incendios son especialmente peligrosos en salas de máquinas y zonas de almacenamiento de combustible. A menudo se utilizan extintores de espuma o de dióxido de carbono para sofocar las llamas y eliminar el oxígeno del proceso de combustión.
Los incendios de clase C son incendios eléctricos provocados por equipos bajo tensión, como cableado, paneles de control o motores. Dado que el agua conduce la electricidad, estos incendios requieren agentes extintores no conductores, como el polvo químico seco o el dióxido de carbono.
Los incendios de clase D se producen en metales combustibles. Aunque son menos habituales en los buques, algunos equipos o cargas pueden contener materiales capaces de provocar estos incendios de alta temperatura. Para controlarlos se requieren agentes extintores especiales.
Es fundamental identificar correctamente el tipo de incendio, ya que el uso de un agente extintor inadecuado puede agravar la situación.
Cómo elegir el extintor adecuado
Los buques están equipados con sistemas de extinción de incendios tanto portátiles como fijos, diseñados para combatir diferentes tipos de incendios. Los extintores portátiles suelen ser la primera línea de defensa en caso de incidentes de menor importancia.
Los extintores de agua se utilizan habitualmente para incendios de clase A, ya que enfrían los materiales en llamas y evitan que se vuelvan a encender. Los extintores de espuma son eficaces contra incendios de líquidos inflamables, ya que crean una barrera que separa el combustible del oxígeno.
Los extintores de dióxido de carbono se utilizan ampliamente para incendios eléctricos, ya que desplazan el oxígeno y no dejan residuos que puedan dañar los equipos sensibles. Los extintores de polvo químico son versátiles y pueden utilizarse en múltiples clases de incendios, por lo que son habituales en salas de máquinas y espacios de maquinaria.
Además del equipo portátil, los buques suelen contar con instalaciones fijas de extinción de incendios, como sistemas de inundación con CO₂, redes de mangueras, mangueras y sistemas de detección automática. Estos sistemas ayudan a controlar los incendios en compartimentos más grandes, donde los extintores portátiles pueden no ser suficientes.
El papel de los equipos de respiración autónoma en la extinción de incendios a bordo de buques
La lucha contra un incendio a bordo de un buque no consiste únicamente en extinguir las llamas. El humo, los gases tóxicos y la visibilidad reducida pueden convertir rápidamente un espacio cerrado en un entorno que pone en peligro la vida.
Para proteger a los bomberos y al personal de rescate, los buques cuentan con equipos de respiración autónoma (ERA). Estos sistemas suministran aire limpio a través de una botella de aire comprimido y una máscara facial, lo que permite a los tripulantes trabajar con seguridad en espacios llenos de humo.
El uso de equipos de respiración autónoma requiere formación y práctica. Los bomberos deben aprender a ponerse el equipo rápidamente, controlar el suministro de aire y desplazarse con seguridad por espacios reducidos mientras llevan puesto un pesado equipo de protección. La formación del Convenio STCW incluye ejercicios en los que los participantes llevan a cabo operaciones de búsqueda y rescate y simulacros de extinción de incendios mientras llevan puesto el equipo de respiración autónoma, con el fin de simular las condiciones reales a bordo de un buque.
Estos ejercicios ayudan a los equipos a ganar confianza y mejorar su coordinación en situaciones de emergencia, cuando la visibilidad es escasa y el tiempo es limitado.
Prevención de incendios: la primera línea de defensa
Aunque las habilidades para la extinción de incendios son esenciales, la prevención sigue siendo la estrategia de seguridad más eficaz. Muchos incendios a bordo se deben a riesgos evitables, como fugas de combustible, cableado eléctrico defectuoso o un almacenamiento inadecuado de materiales inflamables.
Las inspecciones periódicas, el buen mantenimiento y el cumplimiento estricto de los procedimientos de seguridad contribuyen a reducir estos riesgos. Los miembros de la tripulación deben permanecer siempre atentos a posibles fuentes de ignición, como equipos sobrecalentados, llamas abiertas o maquinaria en mal estado.
La preparación para emergencias también desempeña un papel fundamental. Conocer la ubicación de los sistemas de detección de incendios, las vías de evacuación y el equipo de extinción permite a los equipos de intervención reaccionar de inmediato cuando suenan las alarmas.
Conclusión
Los incendios en el mar plantean retos únicos, lo que exige a la tripulación reaccionar con rapidez, trabajar en equipo de forma coordinada y utilizar el equipo especializado de manera eficaz. Comprender las clasificaciones de incendios, seleccionar el método de extinción adecuado y manejar los aparatos respiratorios son habilidades fundamentales para gestionar las emergencias a bordo.
Los programas de formación, como el curso de Prevención y Lucha contra Incendios (FPFF) del Convenio STCW y el curso de Lucha Básica contra Incendios del Convenio STCW que imparte FMTC Safety, ofrecen experiencia práctica con equipos de extinción de incendios, procedimientos de emergencia y técnicas de rescate. Al desarrollar estas habilidades en un entorno de formación controlado, los profesionales del sector marítimo adquieren la confianza y la competencia necesarias para proteger su buque, su tripulación y su carga cuando más importa.